Septiembre: vuelve la rutina y llega un buen momento para cuidar tus varices

El verano va llegando a su fin y septiembre nos devuelve poco a poco a la rutina. Retomamos horarios, trabajo, actividad física y esos pequeños cuidados que quizá hemos dejado aparcados durante las vacaciones.

También comienza una época especialmente interesante para prestar atención a nuestras piernas y valorar aquellos problemas de varices que durante los meses de más calor pueden habernos causado pesadez, hinchazón, molestias o cansancio.

Si este verano has pensado más de una vez “cuando pase el calor tengo que mirármelo”, septiembre puede ser el momento de hacerlo.

¿Por qué las varices pueden molestarnos más durante el verano?

Las altas temperaturas producen vasodilatación, es decir, los vasos sanguíneos se dilatan. En personas con insuficiencia venosa o varices, esto puede hacer que determinados síntomas sean más evidentes.

Durante los meses de calor es habitual notar:

  • Mayor sensación de pesadez en las piernas.
  • Hinchazón, especialmente al final del día.
  • Cansancio.
  • Picor o sensación de calor.
  • Molestias en las zonas donde existen varices.
  • Mayor necesidad de elevar las piernas para sentir alivio.

Por eso, muchas personas llegan a septiembre siendo mucho más conscientes de un problema que durante otros meses habían pasado por alto.

Y aquí es importante recordar algo: que las molestias disminuyan cuando baja la temperatura no significa necesariamente que el problema haya desaparecido.

Septiembre, un buen momento para valorar tus varices

Después del verano comenzamos progresivamente una época más favorable para realizar determinados tratamientos de varices.

Hay tratamientos en los que puede ser recomendable evitar una exposición solar intensa sobre la zona tratada durante un tiempo. Por este motivo, los meses con menos horas de sol y temperaturas más moderadas suelen resultar más cómodos para muchos pacientes.

Pero no existe una fecha exacta que sirva para todo el mundo.

El tratamiento adecuado dependerá del tipo de varices, de su extensión, de los síntomas y de las características particulares de cada paciente. Por eso, antes de decidir qué hacer, lo primero debe ser realizar una valoración profesional.

¿Has notado alguno de estos síntomas durante el verano?

Septiembre también puede servirnos para hacer un pequeño balance.

Piensa en cómo han estado tus piernas durante las últimas semanas.

¿Terminabas el día con las piernas muy pesadas?

¿Se te hinchaban los tobillos?

¿Has notado nuevas venas visibles?

¿Las varices que ya tenías parecen más pronunciadas?

¿Has sentido picor, calor, calambres o molestias?

¿Necesitabas elevar las piernas al llegar a casa?

Si has respondido afirmativamente a varias de estas preguntas, puede ser un buen momento para realizar una consulta y conocer el estado de tu circulación venosa.

Aprovecha la vuelta a la rutina para incorporar buenos hábitos

Tratar las varices cuando sea necesario es importante, pero nuestros hábitos diarios también pueden contribuir al bienestar de las piernas.

Recupera el movimiento diario

Si durante las vacaciones has reducido tu actividad física, septiembre es perfecto para volver a moverte.

No necesitas comenzar haciendo grandes entrenamientos. Algo tan sencillo como caminar regularmente ayuda a activar la musculatura de las piernas y favorece el retorno venoso.

Evita permanecer demasiado tiempo en la misma posición

Muchas personas vuelven en septiembre a trabajos que implican pasar gran parte de la jornada sentadas o de pie.

Intenta realizar pequeños cambios de posición y caminar unos minutos periódicamente cuando tu trabajo te lo permita.

No abandones la hidratación porque termine el verano

Beber agua no es únicamente una recomendación para los días de mucho calor.

Mantener una correcta hidratación debe formar parte de nuestros hábitos durante todo el año.

Recupera una alimentación equilibrada

Vacaciones, comidas fuera de casa, aperitivos, cambios de horarios…

Septiembre suele ser el momento perfecto para recuperar una alimentación variada, rica en frutas, verduras y alimentos con fibra.

Además de contribuir a nuestra salud general, mantener un peso saludable evita añadir presión innecesaria sobre el sistema circulatorio.

Escucha a tus piernas

Uno de los errores más frecuentes es acostumbrarnos a las molestias.

“Siempre tengo las piernas cansadas.”

“En verano se me hinchan, pero luego se pasa.”

“Tengo varices desde hace años.”

El hecho de llevar mucho tiempo conviviendo con un síntoma no significa que debamos normalizarlo.

No todas las varices son iguales

Otro aspecto importante es evitar decidir por nuestra cuenta qué tratamiento necesitamos.

No todas las venas visibles son iguales ni requieren el mismo abordaje. Existen desde pequeñas arañas vasculares hasta varices de mayor calibre relacionadas con problemas de insuficiencia venosa.

Por eso, el primer paso no debería ser elegir un tratamiento por motivos exclusivamente estéticos, sino conocer qué está ocurriendo y recibir un diagnóstico adecuado.

A partir de ahí, el especialista podrá determinar qué opciones son las más indicadas para cada caso.

¿Solo debemos preocuparnos por las varices cuando duelen?

No necesariamente.

Aunque el dolor, la pesadez o la hinchazón suelen ser los síntomas que llevan a muchos pacientes a consultar, las varices pueden existir sin producir grandes molestias.

Por otro lado, también es importante consultar si observamos cambios significativos, inflamación persistente, alteraciones en la piel o un empeoramiento de los síntomas habituales.

Especialmente ante síntomas repentinos o intensos, es recomendable buscar valoración médica y no asumir automáticamente que todo se debe a las varices.

Septiembre puede ser tu punto de partida

Volvemos al trabajo.

Volvemos al colegio.

Volvemos al gimnasio.

Volvemos a organizar horarios.

¿Por qué no aprovechar también para recuperar aquellas cosas relacionadas con nuestra salud que llevamos meses posponiendo?

Si durante este verano tus varices te han dado más problemas de lo habitual, septiembre puede ser un buen momento para dejar de aplazarlo.

En ImadSpain podemos estudiar tu caso y valorar cuál es el tratamiento más adecuado para ti.

El objetivo no es únicamente mejorar el aspecto de tus piernas, sino ayudarte a recuperar comodidad, bienestar y calidad de vida.

Este septiembre, vuelve a la rutina. Pero no vuelvas a acostumbrarte a las molestias.

Preguntas frecuentes

¿Septiembre es un buen mes para tratar las varices?
El final del verano y los meses posteriores pueden resultar especialmente cómodos para determinados tratamientos, entre otros motivos por la menor exposición solar y la bajada progresiva de las temperaturas. La fecha y el tratamiento adecuados deben determinarse individualmente.

¿Tengo que esperar a que haga frío?
No necesariamente. Lo importante es realizar primero una valoración. El especialista podrá indicarte cuándo es recomendable comenzar según el tratamiento que necesites y tus circunstancias.

Si en septiembre dejan de dolerme, ¿significa que mis varices han mejorado?
La reducción de las molestias al bajar las temperaturas no implica necesariamente que haya desaparecido el problema venoso. Si has tenido síntomas durante el verano, puede ser recomendable valorarlos.

¿Las varices son únicamente un problema estético?
No. Aunque algunas personas consultan por motivos estéticos, las varices también pueden estar relacionadas con insuficiencia venosa y producir pesadez, hinchazón, dolor u otras molestias.

¿Qué puedo hacer mientras tanto para cuidar mis piernas?
Mantenerte activo, caminar, evitar periodos prolongados de inmovilidad, mantener una alimentación equilibrada y seguir las recomendaciones de un profesional son buenos puntos de partida.